—Ok… Eso no suena nada peligroso —dice Jay, justo cuando la puerta sale disparada de las bisagras: ¡KRAAASH.
“Ok… That doesn’t sound dangerous at all,” says Jay, just as the door flies off its hinges: KRAAASH.
Eso no parece nada raro.
Justo cuando llegamos, empezó a llover.